<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://laoficina.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>La oficina siniestra</title><description>Las peripecias del d&#xED;a a d&#xED;a en una oficina de la Administraci&#xF3;n.</description><link>https://laoficina.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>En la barra...</title><link>https://laoficina.blogia.com/2008/012001-en-la-barra-.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2008/012001-en-la-barra-.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">...de un bar, as&iacute; me parec&eacute; que pas&eacute; toda la ma&ntilde;ana, acodado en el mostrador de la oficina. Mis compa&ntilde;eros estaban de vacaciones,a s&iacute; que me encontraba yo a solas con Alberto, protestante, no por religi&oacute;n sino por car&aacute;cter, que no paraba de echar venablos contra las subidas de las hipotecas y la del pan, as&iacute; como que la gente se cuele en las colas...&iexcl;menuda mezcolanza!</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ma&ntilde;ana fue distra&iacute;da,no paro de llegar gente, a la que aparte de solucionarle los pellizcos o cardenales que le producen la burocracia administrativa, procuro el adentrarme en esa parte de su vida que todo el mundo est&aacute; anhelante de compartir. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muy temprano lleg&oacute; Adela, que ven&iacute;a a solucionar unos papeles de su pensi&oacute;n, mientras se los rellenaba me hablaba dici&eacute;ndome, en confianza, que necesitaba que se le arreglara cuanto antes, de sus cinco hijos, tres han estado enganchado en la droga y de hecho hay todav&iacute;a uno en prisi&oacute;n que necesita ayuda econ&oacute;mica semanal, sin contar los nietos que todos los d&iacute;as comen de su olla. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp; M&aacute;s tarde Engracia, lleg&oacute; cojeando debido a los puntos de la ces&aacute;rea, a quien hace unos d&iacute;as le solucionamos una paga de malos tratos apareci&oacute; para que conoci&eacute;ramos a su hija reci&eacute;n nacida. Hab&iacute;a nacido antes de tiempo, pero era una peque&ntilde;a y preciosa mu&ntilde;eca acolchada en su cochecito. Engracia tiene 33 a&ntilde;os y esta es su s&eacute;ptimo hijo, con tres padres diferentes distintos y con una paga escasa que recibe. Ahora recibir&aacute; por el nacimiento los famosos 2500 euros y otros 1000 por nacimiento, ser&aacute; un moment&aacute;neo bal&oacute;n de oxigeno para esta familia, pero &iquest;y despu&eacute;s?</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Julio tiene poco m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os y una cara de hormig&oacute;n, hoy no trabajaba y se acerc&oacute; por all&iacute; a hacer una de esas preguntas en las que vanamente pretende hacerse experto en triqui&ntilde;uelas administrativas, de paso me cont&oacute; que el d&iacute;a anterior estuvo arreglando la moto en un taller y que al salir del mismo, lo pill&oacute; la polic&iacute;a y como no ten&iacute;a casco ni seguro se llev&oacute; la moto. Al preguntarle si pagar&iacute;a la multa para recogerla, me dijo que no, que se quedaran con ella, que &eacute;l ya tiene otra moto.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute; entre papeles y conversaci&oacute;n, y con la sensaci&oacute;n de haber aprovechado la ma&ntilde;ana termin&eacute; la semana. Cada vez me siento m&aacute;s a gusto con mi trabajo y hay d&iacute;as como hoy que me parece, incluso, que he pasado la jornada en la barra del bar.</p>]]></description><pubDate>Sun, 20 Jan 2008 12:58:00 +0000</pubDate></item><item><title>Volviendo</title><link>https://laoficina.blogia.com/2008/011901-volviendo.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2008/011901-volviendo.php</guid><description><![CDATA[S&iacute;, ten&iacute;a algo olvidado este rinc&oacute;n, pero...&iexcl;volver&eacute; pronto!]]></description><pubDate>Sat, 19 Jan 2008 13:15:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una misi&#xF3;n especial</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/061701-una-mision-especial.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/061701-una-mision-especial.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una ma&ntilde;ana me llam&oacute; el Director: atento <strong>Generoso</strong> que acab&aacute;is de ser nombrado para una misi&oacute;n especial. Es la &uacute;nica min&uacute;scula oficina de toda Espa&ntilde;a elegida para hacer de prototipo administrativo en la regulaci&oacute;n de inmigrantes. Al d&iacute;a siguiente un enorme dossier me lleg&oacute; con todas las instrucciones del proceso. Estuve encerrado en la oficina hasta las tres de la ma&ntilde;ana imbuy&eacute;ndome de todo aquello. Al d&iacute;a siguiente convoqu&eacute; una reuni&oacute;n de las fuerzas vivas de la oficina, Alberto hab&iacute;a ido a Correos y Eduardo se hab&iacute;a dormido una vez m&aacute;s, as&iacute; que s&oacute;lo fue con Olga en un t&ecirc;te a t&ecirc;te o al menos eso quise imaginar. Ahora que me sent&eacute; cerca...&iexcl;qu&eacute; bien ol&iacute;a la jo&iacute;a! </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aterrizando, entre los dos decidimos como ser&iacute;a todo el procedimiento que habr&iacute;a que aplicar el lunes siguiente y as&iacute; se lo cont&eacute; breve y simplemente a Alberto y Eduardo. &Eacute;ste puso la misma cara que si le hubiera dicho que tendr&iacute;amos una visita de la plana mayor de Marte. El lunes todos llegamos muy temprano, incluso Eduardo. Alberto, acorde con las circunstancias, hab&iacute;a desempolvado un uniforme de ordenanza de su primera &eacute;poca que conten&iacute;a m&aacute;s galones que la bocamanga de un almirante. No se pod&iacute;a mover demasiado porque le estaba un poco justillo, se ve que la buena vida le hab&iacute;a engordado. Eduardo sentado en su mesa con cara de interesante opt&oacute; por guardar las pajaritas de papel en el caj&oacute;n,no quedaban muy bonitas sobre la mesa. Olga parec&iacute;a que estaba esperando que en el proceso de inmigraci&oacute;n llegara alg&uacute;n queje &aacute;rabe. Se hab&iacute;a puesto un vestido enormente ce&ntilde;ido por abajo que se abr&iacute;a por arriba, como una flor, pero no eran un par de p&eacute;talos precisamente lo que quedaban pr&aacute;cticamente al descubierto. Me cost&oacute; separar la vista de aquellas "verdades" de Olga y me fui al despacho.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el despacho hab&iacute;a montado yo mi centro de operaciones, ten&iacute;a un monitor de televisi&oacute;n conectado con las c&aacute;maras de la televisi&oacute;n local que estaban grabando para tomar constancia de tan importante noticia para el pueblo, luego ceder&iacute;an las im&aacute;genes a las emisoras nacionales. Desde las nueve no separ&eacute; la vista de la pantalla imaginando que llegar&iacute;a gentes de distintos tipos y razas que viv&iacute;an en la comarca. Pero a las diez y media no hab&iacute;a entrado nadie. La c&aacute;mara enfocaba un jard&iacute;n vac&iacute;o, Olga atuz&aacute;ndose, Alberto firme contra la pared sin mover una ceja y Eduardo perplejo con un sudoku pensando que era un crucigrama un poco extra&ntilde;o. A las doce segu&iacute;a sin aparecer nadie. Cuando a las doce y media... me di cuenta de algo! En uno de los barridos exteriores de la c&aacute;mara se detuvo en la verja de entrada y pude ver con claridad &iexcl;el candado puesto!</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sal&iacute; corriendo del despacho a hablar con Alberto quien me dijo que con el uniforme tan elegante no iba a abrir el candado para mancharse el lustre de los zapatos y que le hab&iacute;a dado las llaves a Eduardo, &eacute;ste repuso que entendi&oacute; que hab&iacute;a que abrir la puerta de entrada pero que nada sab&iacute;a de aquel candado. &iexcl;C&oacute;mo iba a entrar nadie si el candado estaba cerrado a cal y canto! Abrimos finalmente y entraron cinco en el resto de la ma&ntilde;ana, cuatro de ellos equivocados, pensando que all&iacute; se repart&iacute;an bolsas de comida para inmigrantes. El Director me llam&oacute; al final de la ma&ntilde;ana para saber c&oacute;mo hab&iacute;a ido todo. Le dije que la experiencia de "maravillas" y que ya le mandar&iacute;a un peque&ntilde;o documental.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que s&iacute; me sali&oacute; caro fue toda aquella parafernalia porque tuve que sobornar con una mariscada al director de la televisi&oacute;n local para que suprimiera en el documental las im&aacute;genes del candado cerrado y cambiara las horas de llegada de los distintos inmigrantes. &iexcl;Nunca m&aacute;s experiencias de &eacute;stas!</p>]]></description><pubDate>Sat, 17 Jun 2006 13:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>Ocarina</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/061001-ocarina.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/061001-ocarina.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ten&iacute;a un apellido sonoro, Ocarina, que hac&iacute;a que nadie supiera su nombre. La primera vez que lo vi por mi oficina apareci&oacute; con una baja m&eacute;dica, ten&iacute;a un problema de ri&ntilde;&oacute;n. Desde entonces las visitas de aquel hombre joven, no llegaba a cuarenta a&ntilde;os, y fuerte con ojos transparentes como el cristal se hicieron habituales trayendo los partes de confirmaci&oacute;n. Aquel aspecto externo sano desment&iacute;a el grave problema que ten&iacute;a por dentro que lo llev&oacute; a que le dieran una incapacidad. Cuando le dije lo que le hab&iacute;a quedado, una verdadera miseria, aquellos ojos cristalinos adquirieron m&aacute;s brillo: el de la pena del que no puede llorar y ya dej&eacute; de verlo por all&iacute;.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No volv&iacute; a saber nada de &eacute;l, hasta que meses despu&eacute;s una hermosa mujer de carnes apretadas y pechos desatados acudi&oacute; por all&iacute;, su mirada de cristal me recordaba. Enseguida supe a quien cuando me dijo que era hermana de Ocarina a quien recordaba muy bien. Me cont&oacute; la segunda parte de la historia. Alguien le hab&iacute;a dicho a su hermano que en alg&uacute;n rec&oacute;ndito lugar por una fuerte suma de dinero le trasplantaban un ri&ntilde;&oacute;n. El deseando abandonar ese problema que le lastraba decidi&oacute; jug&aacute;rselo todo a una carta y decidi&oacute; ganar un dinero que no ten&iacute;a uni&eacute;ndose a un par de sujetos que iban a llevar un alijo de droga. Siguiendo esa racha de mala suerte que la vida le escrib&iacute;a, la polic&iacute;a abort&oacute; la operaci&oacute;n, los otros dos escaparon pero &eacute;l acab&oacute; en la c&aacute;rcel. Estaba en la enfermer&iacute;a de la prisi&oacute;n porque su problema con el ri&ntilde;&oacute;n se hab&iacute;a agravado. La hermana me ped&iacute;a el traslado de&nbsp;la pensi&oacute;n&nbsp;a una cuenta en otra provincia, porque para colmo lo hab&iacute;an encarcelado muy lejos, aunque confiaba que en unos meses lo acercaran.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero no dur&oacute; tantos meses, unas semanas m&aacute;s tardes aquella mujer volvi&oacute; por all&iacute;, pero esta vez con una partida de defunci&oacute;n en que el funcionario del juzgado hab&iacute;a escrito con una gran H, Hocarina. Aquella mujer sali&oacute; de all&iacute; con la mirada cristalina turbia por las l&aacute;grimas. El sue&ntilde;o de un nuevo ri&ntilde;&oacute;n de Ocarina acab&oacute; tras un nicho de piedra basta. Muchas veces, por el pueblo, me cruzo con esa mujer de mirada de cristal y no puedo dejar de pensar que hay personas cuyos sue&ntilde;os mueren antes de surgir, quiz&aacute;s porque nunca la vida les permiti&oacute; un m&iacute;nimo sosiego.</p>]]></description><pubDate>Sat, 10 Jun 2006 12:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>Zoo loco</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/060701-zoo-loco.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/060701-zoo-loco.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este era el t&iacute;tulo de un programa en blanco y negro, l&oacute;gicamente, que echaban en televisi&oacute;n en aquellas largu&iacute;simas tardes de la<span>&nbsp; </span>infancia en que no pod&iacute;amos ni cambiar de canal. Y es que la situaci&oacute;n que estamos viviendo en la oficina me lo est&aacute; recordando y es que en el tiempo que llevo aqu&iacute; nunca hab&iacute;a visto tantos animales pululando por ella.</span><span>&nbsp;</span><span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></p><p align="justify"><span><span></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya son habituales las moscas, algunas verdaderas mosconas que nos acompa&ntilde;an tanto en verano como invierno con sus zumbidos monocordes. Tenemos un par de gatos intermitentes que aprovechan nuestro escu&aacute;lido jard&iacute;n para sus ratos de ocio o dormitar. Luego tenemos un ejemplar especial de salamanquesa que antes<span>&nbsp; </span>se deslizaba por las distintas paredes de la oficina, hasta que pusimos un gran cuadro que ha tomado como guarida y en la que disfruta del solaz de su refugio. Un d&iacute;a sent&iacute; el revoloteo de un p&aacute;jaro pens&eacute; si no ser&iacute;a alguna de las pajaritas de papel que hace Eduardo que hubiera empezado a revolotear, pero no un gorri&oacute;n se hab&iacute;a colado hasta dentro, finalmente logramos conducirlo hasta la ventana para que se fuera. Pero parec&iacute;a que le han encontrado gusto <span>&nbsp;</span>ya que al d&iacute;a siguiente se col&oacute; otro gorri&oacute;n, &eacute;ste se escondi&oacute; tras un armario que tuvimos que mover para que se fuera.&nbsp;</span><span>&nbsp;</span><span><span>&nbsp;</span></span></p><p align="justify"><span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Lo &uacute;ltimo ha sido un enjambre de abejas que se instal&oacute; tras una ventana aprovechando una rendija en la pared y all&iacute; estaban todo el d&iacute;a revoloteando, impidiendo que abri&eacute;ramos la ventana. Hoy hemos llamado a una empresa antiplagas que se ha encargado, con mucho cuidado de echarles un veneno que ha terminado con todas ellas. Me ha dado cierta pena pero algo tengo claro de haberles presentado un requerimiento invit&aacute;ndoles a irse no me hubieran hecho ning&uacute;n caso.</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 07 Jun 2006 15:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>Sequ&#xED;a administrativa</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/060301-sequia-administrativa.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/060301-sequia-administrativa.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya s&eacute; que este blog es como un &aacute;tomo min&uacute;sculo en medio de la blogosfera, un rinc&oacute;n destartalado con olor a papeles y con el s&oacute;lo ruido de las impresoras laser. Hay &eacute;pocas en que la sequ&iacute;a de la vida administrativa se contagia a otros rincones como a este blog y me doy cuenta que las hojas que tengo entre manos carecen del romanticismo de las hojas de un baobab, por ejemplo. Y entonces me vuelvo c&oacute;modo, me dejo atrapar por la monoton&iacute;a y hundirme en la miseria de la rutina. Pero en medio de ello quiero agradecer el &aacute;nimo y el apoyo incondicional a este blog de <a href="http://lluviadeabrilmil.bitacoras.com/">Abril</a>. Para ella va dedicado este post.<img src="/tinymce/jscripts/tiny_mce/plugins/emotions/images/smiley-wink.gif" border="0" alt="Gui&ntilde;o" title="Gui&ntilde;o" width="18" height="18" /></p>]]></description><pubDate>Sat, 03 Jun 2006 17:28:00 +0000</pubDate></item><item><title>Listos y tontos</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/052001-listos-y-tontos.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/052001-listos-y-tontos.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy pas&oacute; por la oficina Juan, pidi&eacute;ndome un certificado de su pensi&oacute;n. Es un artesano que trabaj&oacute; durante cuarenta a&ntilde;os en una industria. Uno lo ve por la calle con su aspecto desali&ntilde;ado dentro de un orden y no se imagina que es uno de los m&aacute;s ricos del pueblo, gracias a una herencia familiar. Vamos que, aunque no se le note, le sale el dinero hasta del dobladillo del pantal&oacute;n. Al completar los datos de su mujer me di cuenta que era su cumplea&ntilde;os y se lo dije a &eacute;l, cosa de la que no se hab&iacute;a percatado. Le dije que le comprara unas flores y quedar&iacute;a como un se&ntilde;or, pero dijo que costaban dinero...ahora entiendo c&oacute;mo tiene tanto dinero. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tiene&nbsp;cuatro hijos ya mayores y trabajadores de los que est&aacute; contento. Me dec&iacute;a que uno de ellos hab&iacute;a comprado un terreno en el pueblo y le hab&iacute;a dicho que si actuaba como avalista. El, sabiamente, le dijo que s&iacute; pero con una condici&oacute;n: ese terreno se pondr&iacute;a a nombre de Juan hasta que su hijo acabara de pagarlo. Me vino a decir que en toda familia hay listos y tontos y tem&iacute;a que este fuera de los listos y en un determinado momento se le ocurriera no pagar, &iquest;para qu&eacute; si su padre tiene dinero para pagarlo? Y es verdad eso, en todas las familas, trabajos y sociedades hay algunos que se suelen pasar de listo y se aprovechan del resto, mientras los otros callan y cargan sobre sus espaldas el esfuerzo que no hacen los listos. Por eso le dije a Juan que me parec&iacute;a muy acertada su decisi&oacute;n. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Juan se fue sonriente y con sus andares jubilosos, no me extra&ntilde;ar&iacute;a que finalmente le llevara flores a su mujer....pero arrancadas del campo.</p>]]></description><pubDate>Sat, 20 May 2006 12:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>Alta m&#xE9;dica</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/042801-alta-medica.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/042801-alta-medica.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp; Hoy, mientras trabajaba en mi despacho, pude escuchar la siguiente conversaci&oacute;n entre Olga y un agricultor que suele venir todas las semanas a entregar el parte de confirmaci&oacute;n de la baja m&eacute;dica:</p><p align="justify">-Hola <span style="color: #ff0000">Olga</span>, te traigo el parte de confirmaci&oacute;n y tambi&eacute;n el parte de alta m&eacute;dica. </p><p align="justify">-&iquest;Ya est&aacute;s recuperado?</p><p align="justify">-El m&eacute;dico me quer&iacute;a prolongar la baja, pero yo estoy harto de no hacer nada, he engordado ocho kilos y me estoy poniendo como un berraco. Total lo que tengo es un bulto en el huevo izquierdo que cuando hago cualquier esfuerzo se me pone la polla&nbsp;gord&iacute;sima y tarda un mont&oacute;n en bajarse.</p><p align="justify">-&iquest;C&oacute;mo?&iquest;En serio?-pregunt&oacute; <span style="color: #ff0000">Olga</span> sorprendida.</p><p align="justify">-Lo que te he dicho, me ha dicho que lo observe y si sigue igual en seis meses me opera.</p><p align="justify">No me pas&oacute; desapercibido unos segundos de silencio antes de que Olga le dijera:</p><p align="justify">-&iquest;Te apetece un caf&eacute;?</p><p align="justify">-Vale.</p><p align="justify">-&iexcl;<strong>Generoso</strong>! vuelvo dentro de un rato, me dijo.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tard&oacute; m&aacute;s de una hora en volver. &iquest;Ser&iacute;a cosa m&iacute;a o lleg&oacute; acalorada y con una sonrisa de oreja a oreja?</p>]]></description><pubDate>Fri, 28 Apr 2006 18:52:00 +0000</pubDate></item><item><title>Infecci&#xF3;n</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/042501-infeccion.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/042501-infeccion.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por un virus que ha infectado los ordenadores de la oficina no he podido actualizar el blog. Eso ha hecho que hayamos tenido la actividad casi paralizada, hoy sin ordenadores en la oficina no se puede hacer nada. Y en estas muchas horas de ocio y de presencia obligada cada uno lo ha dedicado a lo que ha podido:<br />&nbsp;</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -<span style="color: #ff0000">Olga</span> con un estuche de maquillaje que se compr&oacute; en las vacaciones de Semana Santa ha estado haciendo pr&aacute;cticas y cambiado su imagen tres o cuatro veces al d&iacute;a. A cada nuevo look pasaba por mi despacho para que le pusiera nota de 0 a 10. Debo decir que en tres ocasiones lleg&oacute; al 9,5. Y es que no s&eacute; que le pasa pero cada vez est&aacute; m&aacute;s atractiva, creo que en estos d&iacute;as le influye la tonalidad color toffee que se ha tra&iacute;do de las vacaciones en la costa.</p><p align="justify"><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -<span style="color: #3300ff">Alberto</span> est&aacute; euf&oacute;rico y orgulloso porque en este tiempo ha logrado terminar un libro de 150 sudokus.<br /></p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -<span style="color: #00cc00">Eduardo </span>sigui&oacute; confeccionando bandadas de pajaritas de papel con tal ensimismamiento que hasta el segundo d&iacute;a no se enter&oacute; que los ordenadores estaban estropeados. Cuando supo lo de la infecci&oacute;n por virus, pidi&oacute; permiso para salir al m&eacute;dico de cabecera. Luego me enter&eacute; que hab&iacute;a ido a solicitar una vacuna no fuera a ser que se contagiara por la proximidad de su silla a uno de los ordenadores infectados.<br /></p>]]></description><pubDate>Tue, 25 Apr 2006 14:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cambio de ubicaci&#xF3;n</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/041201-cambio-de-ubicacion.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/041201-cambio-de-ubicacion.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me he dado cuenta, en mis a&ntilde;os de experiencia administrativa, que uno de los mayores traumas, que se le puede ocasionar a un funcionario, son los relacionados con el desplazamiento de su mesa de trabajo. Eso ocurri&oacute; en mi oficina que, como consecuencia de unas obras que, hubo que realizar para abrir una ventana y ganar en luz y ventilaci&oacute;n hubo que cambiar de lugar las mesas de <span style="color: #00cc00">Eduardo</span> y <span style="color: #ff0000">Olga</span>.&nbsp; Pero, entonces, surgi&oacute; un gran conflicto, una vez hecha la ventana los dos quer&iacute;an su mesa junto a ella. <span style="color: #ff0000">Olga</span> insist&iacute;a en que el aire le ven&iacute;a bien para la alergia. Eduardo proclamaba que su antig&uuml;edad era un m&eacute;rito, a su favor, para elegir ubicaci&oacute;n. Las mesas decid&iacute; dejarlas igual ese d&iacute;a, pero lo &uacute;nico que consegu&iacute; es atrasar el problema. Ni siquiera Olga que lleg&oacute; vestida al d&iacute;a siguiente con un &nbsp;peculiar derroche de sensualidad convenci&oacute; a <span style="color: #00cc00">Eduardo</span>. Los &aacute;nimos se encresparon y dejaron de hablarse, hasta que estuve hablando individualmente con cada uno. <span style="color: #00cc00">Eduardo</span> no cedi&oacute; un &aacute;pice. <span style="color: #ff0000">Olga</span> durante nuestra charla estuvo tambi&eacute;n cabezona, pero de pronto algo, no me dijo qu&eacute;, le pas&oacute; por la cabeza, cambi&oacute; de actitud y dijo que estaba de acuerdo.&nbsp; En ese mismo momento se coloc&oacute; la mesa de <span style="color: #00cc00">Eduardo</span> junto a la ventana y el ambiente se destens&oacute;.<br /></p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo me sent&iacute;a bien al ver, no sab&iacute;a c&oacute;mo, que todo el mundo estaba contento. As&iacute; transcurrieron varias semanas, hasta que un d&iacute;a <span style="color: #00cc00">Eduardo</span> que estaba asomado por la ventana observando el paisaje, solt&oacute; un grito estent&oacute;reo. Pude ver c&oacute;mo en ese momento una abeja le pic&oacute; en la nariz, el empez&oacute; agitarse con exagerados movimientos, lo que hizo que tras esa otras coleguillas siguieran su ejemplo y <span style="color: #00cc00">Eduardo</span> tuviera que salir corriendo, alej&aacute;ndose de aquella ventana. Con el debido cuidado pudimos observar que junto a la ventana se hab&iacute;a colocado un enjambre de abejas. A <span style="color: #00cc00">Eduardo</span> le dieron una baja m&eacute;dica por varios d&iacute;as y cuando vino a entregarla, con la cara a&uacute;n hinchada, le dijo a <span style="color: #ff0000">Olga </span>que si quer&iacute;a pod&iacute;a colocar su mesa junto a la ventana, que &eacute;l pondr&iacute;a su mesa, a partir de ahora en el lado m&aacute;s alejado de la misma. Llamamos a un apicultor del pueblo que, debidamente protegido, se encarg&oacute; de retirarlo. &iexcl;Qu&eacute; cosa m&aacute;s extra&ntilde;a que las abejas hayan colocado su enjambre junto a esta ventana! Es algo muy poco habitual- me coment&oacute;.<br /></p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto se fue el apicultor con las abejas <span style="color: #ff3300">Olga</span> coloc&oacute; su mesa junto a la ventana, no me pas&oacute; inadvertida la socarrona sonrisa que iluminaba su rostro. La verdad es que estaba radiante, con la luz del sol que entraba acarici&aacute;ndole toda aquella piel, perennemente morena, que le dejaba al descubierto el reducido vestido que se hab&iacute;a puesto ese d&iacute;a. Cuando nos march&aacute;bamos, <span style="color: #ff0000">Olga </span>abri&oacute; su caj&oacute;n y sac&oacute; un libro, en aquel momento se le cay&oacute; al suelo y a pesar de que, al agacharse, la vista de sus pechos oscilantes me imant&oacute; la mirada, tuve tiempo de ver el t&iacute;tulo del libro: <em style="color: #ff6600">&ldquo;Manual del perfecto apicultor: Cr&iacute;a de abejas&rdquo;</em>. Con un movimiento de ilusionista el libro desapareci&oacute; en el interior de su bolso. Yo me qued&eacute; inm&oacute;vil mientras se alejaba con esos vaivenes tan sinuosamente suyos. &nbsp;Sintiendo que la miraba, volvi&oacute; su cara y me gui&ntilde;&oacute; un ojo. A&uacute;n segu&iacute;a yo con la cara de bobo puesta cuando lo &uacute;nico que qued&oacute; de <span style="color: #ff0000">Olga </span>en aquel lugar fue el sonido de su taconeo.<br /></p>]]></description><pubDate>Wed, 12 Apr 2006 15:11:00 +0000</pubDate></item><item><title>Virginia (y 2)</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/040601-virginia-y-2-.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/040601-virginia-y-2-.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi jefe me llam&oacute; con urgencia, dici&eacute;ndome que al d&iacute;a siguiente vendr&iacute;a una inspecci&oacute;n a mi oficina, pues quer&iacute;an revisar c&oacute;mo se realizaban algunos de los procedimientos administrativos. Que &eacute;l no podr&iacute;a acompa&ntilde;ar al inspector pues ten&iacute;a que ir a Madrid pero que tuviera cuidado y no metiera la pata, sobre todo que no le hiciera quedar mal.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al d&iacute;a siguiente, estaba yo sentado en pura tensi&oacute;n ante mi mesa esperando que llegara el susodicho inspector, cuando a trav&eacute;s de la puerta del despacho escuch&eacute; unos tacones que se acercaban a la oficina.&nbsp; Alberto entr&oacute; a avisarme que preguntaban por m&iacute;. Y cuando sal&iacute; me encontr&eacute; frente a m&iacute; una se&ntilde;ora de buen ver, elegantemente vestida con un traje de chaqueta a medida, que me tendi&oacute; la mano present&aacute;ndose como Virginia Olmedo la inspectora. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tuve que esforzarme para no desmayarme all&iacute; mismo y superar el nudo que se me form&oacute; en el est&oacute;mago. &iexcl;Era Virginia! Estaba muy cambiada, aparte de su elegancia en el vestir y su cuidado aspecto, sus rasgos ahora maduros conservaban aquella naturalidad de sus a&ntilde;os j&oacute;venes, aunque no me pas&oacute; desapercibido que las pecas de la cara hab&iacute;an desaparecido con un cuidado maquillaje. Ella no pareci&oacute; reconocerme y yo, vistas las circunstancias de la &uacute;ltima vez que nos vimos, prefer&iacute; no decir nada. Pasamos a mi despacho y me estuvo preguntando muchas cosas referidas a los trabajos que desarrollamos, de lo que iba tomando nota en un ordenador port&aacute;til que tra&iacute;a. No me dio opci&oacute;n a tutearla y durante todo el tiempo me habl&oacute; de usted, en un tono, incluso, seco que en alg&uacute;n momento me llev&oacute; a dudar que era aquella Virginia con la que tanto hab&iacute;a compartido. El interrogatorio fue exhaustivo y me hizo traerle mucha de la documentaci&oacute;n que ten&iacute;a archivada y que examin&oacute; con lupa. A las tres de la tarde mis compa&ntilde;eros se fueron y yo segu&iacute; frente a ella, no sabiendo cuando iba a poder comer ese d&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Olga fue la &uacute;ltima que se march&oacute;, y entonces ocurri&oacute; algo sorprendente, se desaboton&oacute; un bot&oacute;n de su camisa, con lo que no me pas&oacute; inadvertido al ver su escote que &ldquo;quien tuvo retuvo&rdquo;. Y levant&aacute;ndose, con un movimiento s&uacute;bito y sorpresivo, me bes&oacute; levemente los labios.&nbsp; Fue cuando rompi&oacute; a re&iacute;r. &iquest;Te cre&iacute;as que no te hab&iacute;a reconocido?, me dijo.&nbsp; Cuando me dijeron que hab&iacute;a que hacer una inspecci&oacute;n en tu pueblo me ofrec&iacute; voluntaria, ten&iacute;a ganas de verte despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. No supe que decir. &iquest;Tienes hambre? Hasta entonces me hab&iacute;a pasado inadvertida una bolsa de pl&aacute;stico que tra&iacute;a y de la que sac&oacute; una peque&ntilde;a tarta de chocolate. Como ves me sigo acordando de tus gustos- me sonri&oacute; mientras una mirada p&iacute;cara encend&iacute;a sus ojos.&nbsp; &iexcl;Era mi tarta preferida!, la pusimos encima de la mesa y aunque ella no prob&oacute; bocado, dec&iacute;a que estaba convaleciente de una gastroenteritis y ten&iacute;a que seguir en ayunas, no quiso dejarme sin aquel regalo.&nbsp; Mientras com&iacute;a aquel suculento manjar el ambiente se relaj&oacute; y estuvimos hablando de nuestros viejos tiempos y de lo que hab&iacute;a cambiado nuestra vida. Ella tras aprobar las oposiciones entr&oacute; en el cuerpo de Inspectores y estaba continuamente viajando por Espa&ntilde;a, se hab&iacute;a divorciado hac&iacute;a dos a&ntilde;os, pero me indic&oacute; que ahora se sent&iacute;a de maravillas. De pronto mir&oacute; el reloj. Tengo que marcharme, que he quedado en la capital. Me pidi&oacute; el n&uacute;mero del m&oacute;vil y d&aacute;ndome otro leve beso sali&oacute;, atravesando la puerta, con un gracioso movimiento de trasero. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me dediqu&eacute; a guardar ordenadamente todas las carpetas que hab&iacute;a tenido que sacar y organizar mis papeles para el d&iacute;a siguiente, cuando, de pronto, un retortij&oacute;n en la barriga me hizo ir al retrete. All&iacute; me vaci&eacute;, sintiendo unos dolores bastante fuerte. Intent&eacute; levantarme varias veces, pero cada vez que lo intentaba, nuevos retortijones hac&iacute;a que siguiera en aquel doloroso lugar. Al cabo de media hora cuando sal&iacute; de los servicios con el cuerpo sumido en sudores fr&iacute;os y las piernas temblorosas me acerqu&eacute; a la mesa donde ten&iacute;a el m&oacute;vil: hab&iacute;a recibido un mensaje con n&uacute;mero oculto. Cuando lo abr&iacute;, me tuve que sentar para no caerme:</p><p align="right"><em style="color: #ff3333">&ldquo;La venganza es un plato que&nbsp;se saborea,&nbsp;mucho mejor, cuando se cocina muy lentamente ;-P &ndash; Virginia&rdquo;.<br /></em></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 06 Apr 2006 14:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>Virginia (1)</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/040401-virginia-1-.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/040401-virginia-1-.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque en mi primer post cont&eacute; de manera resumida mi acceso a la Administraci&oacute;n, la verdad es que fue un esfuerzo arduo el camino hasta llegar a tan siniestra oficina. Cuando termin&eacute; la carrera me decid&iacute; prepararme unas oposiciones, para ello me fui a Madrid y me apunt&eacute; al Centro de Estudios Financieros, una academia de preparaci&oacute;n de oposiciones de la que me hab&iacute;an hablado muy bien. Y en una de aquellas clases, mientras nuestra profesora, Elena, desglosaba los requisitos necesarios para la Incapacidad Temporal, fue cuando me fij&eacute; en Virginia.&nbsp; Estaba dos sillas m&aacute;s all&aacute;, era alta, delgada no ten&iacute;a una cara guapa, digamos que "graciosa", y su cabeza estaba coronada por una melena rizada estrat&eacute;gicamente desarreglada. Ten&iacute;a una pinta "jiposa", como dec&iacute;amos en aquella&nbsp;&eacute;poca,&nbsp;vest&iacute;a con vestidos extralargos,&nbsp;y eso&nbsp;me atra&iacute;a. Eso fue lo que me hizo acercarme a ella y, desde entonces, sentarme a su lado, pero pronto me di cuenta que ten&iacute;a dos cosas que me empezaron a atrapar el coraz&oacute;n de manera m&aacute;s fuerte. Una era su inteligencia, me seduc&iacute;a, sobre todo la habilidad ling&uuml;&iacute;stica que pose&iacute;a y, como consecuencia, un sentido del humor muy fuera de lo com&uacute;n. Y lo otro que me sedujo, lo descubr&iacute; un d&iacute;a, por casualidad. Fue mientras Elena insist&iacute;a en como se calculaba la base de cotizaci&oacute;n de la jubilaci&oacute;n, yo con la cabeza agachada sobre el papel tomaba nota adecuada de todo lo que dec&iacute;a, pero de reojo, mirando al suelo vi el pie de Virginia.&nbsp; Se le asomaba&nbsp; un poco el puente del pie sobre el zapato y entonces vi, justo en ese punto, un lunar negro que me pareci&oacute; tremendamente er&oacute;tico.&nbsp;&nbsp; Desde entonces, cada vez que pod&iacute;a, mientras tomaba nota, no perd&iacute;a de vista aquel lunar que convert&iacute;a aquella toma de apuntes en algo m&aacute;s que animoso.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amistad con Virginia fue creciendo, sal&iacute;amos juntos de las clases y&nbsp;qued&aacute;bamos muchas veces a estudiar. Ella era una verdadera experta en Gesti&oacute;n Financiera y fue la que me ayud&oacute; a comprender el manejo y las distintas fases de los documentos contables. Un d&iacute;a me sorprend&iacute; con su mano agarrada a la m&iacute;a mientras camin&aacute;bamos con nuestras carpetas por el parque del Retiro. Otro d&iacute;a que estaba sentado en un banco del Parque del Oeste lo que me encontr&eacute; fue sus labios dentro de los m&iacute;os. Y, "lo peor" fue cuando me vi, como si lo mirara desde fuera, aquel lunar del pie dentro de mi boca, mientras ella desnuda en la cama me miraba entre deseosa y divertida. Entonces me di cuenta que estaba haciendo las cosas, casi sin darme cuenta, sent&iacute; que aquel lunar pedicular me estaba hipnotizando y conduci&eacute;ndome a extremos que nunca hab&iacute;a previsto e imaginado. Entre tanto fueron los ex&aacute;menes, las clases se suspendieron, para mi tranquilidad y me aisl&eacute; en mi piso estudiando dieciocho horas diarias. El &acute;"&uacute;ltimo d&iacute;a" le&iacute;mos el examen oral por la ma&ntilde;ana, en un edificio cerca de la Glorieta de Santa B&aacute;rbara,&nbsp;y por la tarde, sobre las siete expon&iacute;an, all&iacute; mismo, la lista de los aprobados. Era el culmen de todo el duro esfuerzo del a&ntilde;o, por lo que aquellos que suspend&iacute;an&nbsp;aquello, se pegaban el mayor de los batacazos. A las siete quedamos para ver el temido tabl&oacute;n y los dos tembl&aacute;bamos cogidos de la mano, mientras el conserje pon&iacute;a la lista de aprobados en el tabl&oacute;n. &iexcl;Hab&iacute;amos aprobado!&iexcl;Ya &eacute;ramos funcionarios! Dimos un salto de alegr&iacute;a y nuestros cuerpos se abrazaron.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No s&eacute; que me ocurri&oacute; en ese momento, ni siquiera hoy despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os de transcurrido aquello me lo explico. Mientras sent&iacute;a a Virginia entre mis brazos fue como si todo mi futuro apareciera ante mi vista: Nos dar&iacute;an un destino, nos casar&iacute;amos, tendr&iacute;amos ni&ntilde;os, una suegra malencarada, discusiones vespertinas.... S&eacute; que es dif&iacute;cil entender esto, pero un sudor g&eacute;lido me invadi&oacute; todo el cuerpo. &iquest;Nos vamos a celebrarlo?, me dijo Virginia. Un momento que voy&nbsp;a ir al servicio, le contest&eacute;. Y mientras ella&nbsp;estaba despistaba, yo sal&iacute; de all&iacute;, poni&eacute;ndome a correr a toda velocidad, ante la cara de asombro de los paseantes, como si me estuviera persiguiendo una jaur&iacute;a de perros rabiosos&nbsp;y no par&eacute; hasta que me encontr&eacute; en el Paseo de Recoletos. Nunca m&aacute;s vi a Virginia ni volv&iacute; a saber que fue de ella.</p>]]></description><pubDate>Tue, 04 Apr 2006 18:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>M&#xE1;s de ruidos</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/040301-mas-de-ruidos.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/040301-mas-de-ruidos.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El pasado 30 de marzo expuse en un post lo que me hab&iacute;a ocurrido en relaci&oacute;n a unos ruidos que produc&iacute;a el vecino de al lado. Como dije aquella historia de ruidos acab&oacute; con el acompa&ntilde;amiento que hice hasta el cementerio del ata&uacute;d de aque vecino&hellip; &iexcl;o eso supuse yo!<br /></span></p><p align="justify"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquella noche me acost&eacute; pronto, quer&iacute;a disfrutar de la primera noche sin ruidos en mucho tiempo, pero a las seis de la ma&ntilde;ana el clic-clic que ya tan bien conoc&iacute;a me despert&oacute;.<span>&nbsp; </span>Pero hab&iacute;a una diferencia si antes me despertaba molesto y enfadado, ahora lo hac&iacute;a aterrorizado. &iquest;C&oacute;mo era posible escucharlos de nuevo? Era como si mi vecino se hubiera enfadado conmigo y hubiera vuelto del m&aacute;s all&aacute; a ocuparse de esta especial venganza. S&iacute;, ya s&eacute; que suena a locura, pero a esas horas y cuando la mente est&aacute;, en cierta medida, da&ntilde;ada por una obsesi&oacute;n, les aseguro que no es raro pensar eso sino cosas peores.<span>&nbsp; </span>Me incorpor&eacute; en la cama y el clic-clic sonaba claro y rotundo.<br /></span></p><p align="justify"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No quise comentar nada de aquello a nadie, no era bueno que el jefe de la oficina empezara a tener fama de que no andaba bien del coco, pero s&iacute; me fui a un pueblo cercano donde sab&iacute;a que hab&iacute;a una vidente a la que fui a consultar mi problema. Ella, tras echarme las cartas, me vino a decir lo que yo pensaba, el esp&iacute;ritu de mi vecino por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n no quer&iacute;a descansar definitivamente sin darme un poco la lata. Y me mand&oacute; una especie de ung&uuml;ento para que, seg&uacute;n ella, untando la pared de comunicaci&oacute;n no dejara pasar aquellos ruidos provenientes de un esp&iacute;ritu tan inquieto. El &uacute;nico peso que me quit&eacute; de encima tras esta consulta fue el de los 150 &euro; que le tuve que darle por la entrevista y el ung&uuml;ento. Lo di a las paredes con una esp&aacute;tula y aquello ol&iacute;a a perros muertos y me dispuse a dormir&hellip;hasta que a las 6 una vez los ruidos iniciaron su habitual concierto. Para colmo no pod&iacute;a devolver el ung&uuml;ento porque la ladina de la vidente me advirti&oacute; que no aseguraba su funcionamiento si era un esp&iacute;ritu muy poderoso.<br /></span></p><span><p align="justify"></p><p align="justify"><span>As&iacute; que todo sigui&oacute; igual durante una semana, salvo mi &aacute;nimo que iba en franco declive. Un d&iacute;a, desesperado, en que me despert&eacute; poco antes de las seis me asom&eacute; a la ventana a tomar el aire y fue cuando vi que par&oacute; debajo de casa Gabino, el polic&iacute;a local del pueblo, aparc&oacute; el coche oficial y se dirigi&oacute; a la casa de enfrente que era donde viv&iacute;a Marcela la viuda, quien le esperaba asomada en la ventana. Al momento se corrieron las cortinas de las ventanas y empez&oacute; el clic-clic que ya conoc&iacute;a. A la media hora sal&iacute;a Gabino de nuevo hacia el coche, aboton&aacute;ndose y coloc&aacute;ndose la pistola en su sitio. Y, entonces, lo entend&iacute; todo. A las 6 de la ma&ntilde;ana terminaba la ronda de Gabino y todos los d&iacute;as ven&iacute;a a &ldquo;consolar&rdquo; a Marcela. El clic-clic que yo escuchaba no era de la casa de al lado sino el de la cama de Marcela que se agitaba por el tandem Gabino-Marcela.<br /></span></p></span><p align="justify"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa tarde&nbsp;me encontr&eacute; con&nbsp;Gabino por la calle, y le coment&eacute; que alguien me hab&iacute;a dicho que como viera detenerse su coche en mi calle otro d&iacute;a a las seis de la ma&ntilde;ana, iba a sonar el tel&eacute;fono de su casa y despertar&iacute;a a su mujer. Su cara qued&oacute; l&iacute;vida y me agradeci&oacute; que lo avisara. Nunca m&aacute;s volv&iacute; a escuchar aquel terrible clic-clic y desde entonces duermo como un bendito.<br /></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 03 Apr 2006 14:54:00 +0000</pubDate></item><item><title>Primaveriz&#xE1;ndome</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/033101-primaverizandome.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/033101-primaverizandome.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify"><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me llenan de optimismo estas ma&ntilde;anas primaverales. Cuando voy a la oficina me suelo cruzar con mujeres que van a coger el autob&uacute;s para la capital y esos perfumes matinales, que me envuelven en feromonas, me estimulan. Los &aacute;rboles despiertan sus ramas florecidas con los mil colores que despierta la luz del amanecer, mientras el canto del jilguero y el gorjeo de cientos de p&aacute;jaros acompasan con ritmos mel&oacute;dicos mi marcha . Pienso todo esto mientras voy a desayunar al bar de Marcela, atravieso la calle principal donde est&aacute;n abriendo las tiendas y las j&oacute;venes dependientas de reducidas faldas muestran unas piernas invernalmente blancas, pero m&aacute;s sugerentes por la falta de costumbre en verlas, y con atrevida timidez empiezan a descubrir sus escotes mientras<span>&nbsp; </span>barren las puertas de los establecimientos o hacen complejas posturas de estiramientos limpiando los cristales de los escaparates. A que por una vez va a tener raz&oacute;n el impresentable Andresillo Calamacho cuando dice que "en primavera todas las mujeres est&aacute;s buenas". Ahora se ha levantado mucho viento, es otra caracter&iacute;stica primaveral en esta zona, el exceso de aire, menos mal que con mi pelo corto no tengo problemas de despeinarme con estas rachas ventosas. Paseo por la plaza del pueblo, la piedra de la iglesia lanza, destellos amarillos, alumbrada por el sol. El nido de la torre ya est&aacute; ocupado por las cig&uuml;e&ntilde;as que planean elegantemente sobre mi cabeza&hellip;.<br /></span></p><span><p align="justify"></p><p align="justify"><span><span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Acabo de salir del consultorio m&eacute;dico y todav&iacute;a estoy un poco trastornado, a&uacute;n me duele la cabeza y tengo que ir a casa a cambiarme porque me he puesto toda la ropa perdida. Seg&uacute;n me ha comentado el m&eacute;dico es la primera vez que atiende a alguien a quien se le haya ca&iacute;do en la cabeza, desde lo alto del nido, el huevo de una cig&uuml;e&ntilde;a., pero que tampoco le extra&ntilde;a con el ventarr&oacute;n que sufrimos. &iexcl;En fin hasta la primavera tiene su lado negativo!<br /></span></p></span>]]></description><pubDate>Fri, 31 Mar 2006 15:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Un ruido molesto</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/033001-un-ruido-molesto.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/033001-un-ruido-molesto.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de vivir en este perdido pueblo mesetario, la globalizaci&oacute;n ha llegado hasta aqu&iacute; y ha acabado con aquellas s&oacute;lidas casas de pueblo, convirtiendo el paisaje urbano en los mismos pisos en cualquier parte de la geograf&iacute;a peninsular con las mismas carencias de construcci&oacute;n. &nbsp;Mi piso un segundo de una casa de tres pisos tiene un enorme problema de insonorizaci&oacute;n. Se escucha una tos y puede ser, incluso, de dos bloques m&aacute;s all&aacute;.</p><p align="justify">&nbsp;</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pegado al m&iacute;o construyeron uno y pronto not&eacute; que se habitaban porque pod&iacute;a seguir la mudanza sonoramente desde mi sal&oacute;n. Lo peor fue una ma&ntilde;ana, yo me suelo levantar temprano, poco antes de las siete, pero aquel d&iacute;a un clic-clic me despert&oacute; a las seis en punto, escuchaba a lo lejos las noticias de Radio Nacional de Espa&ntilde;a pero mucho m&aacute;s cerca ese ruido. Al poco se call&oacute; pero unos&nbsp; minutos m&aacute;s tardes fue sustituido por un grifo y clic-clic. Otro silencio y repetici&oacute;n de ruidos que ya me espabil&oacute; del todo. Despu&eacute;s de prestar atenci&oacute;n me di cuenta lo que era, el fulano de la casa de al lado se estaba afeitando a esas horas al otro lado de la pared, tras la cabecera de mi cama. &iexcl;Vaya ocurrencias! Yo ya ten&iacute;a cierta experiencia en afeitarme y no entend&iacute;a que para hacerlo tuviera que abrir y cerrar el grifo doce veces acompa&ntilde;ado con el ritmo de la cuchilla de afeitar sobre el lavabo.&nbsp; Aquel despertar s&uacute;bito me hizo estar somnoliento en la oficina y soltarle alguna mala contestaci&oacute;n a <span style="color: #ff0000">Olga</span>. Pero lo peor fue al d&iacute;a siguiente a las seis en punto la repetici&oacute;n de todo aquel ritual. Y a&uacute;n peor los siete d&iacute;as siguientes, incluidos s&aacute;bado y domingo, en que se repet&iacute;a aquel ruidoso ritual y mi espabilamiento matutino empezaba a flaquear. Yo no pude aguantar m&aacute;s y me fui a casa de mi vecino. Me abri&oacute; la puerta una se&ntilde;ora muy amable que me present&oacute; a su marido un hombre gordo, gigantesco ya jubilado y malencarado, porque cuando le cont&eacute; mi problema la &uacute;nica soluci&oacute;n que me dio es que me pusiera tapones en las orejas, que &eacute;l llevaba toda la vida levant&aacute;ndose a esas horas, en que se afeitaba y se iba a la calle a caminar&nbsp;y no iba a cambiar ahora por que me molestara, aparte de que &eacute;l en su casa hac&iacute;a lo que le daba la gana. As&iacute; que de all&iacute; a la farmacia a comprarme tapones de cera que me molestaban los o&iacute;dos y que s&oacute;lo a duras penas mitigaban ese ruido ma&ntilde;anero. <br /></p><p>&nbsp;</p><span><span><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute; aguant&eacute; varias semanas, hasta que un d&iacute;a, sorprendentemente, me despert&eacute; a las siete sin que me hubiera enterado de aquel molesto ruido. Ese mismo d&iacute;a en la oficina lleg&oacute; mi simp&aacute;tica vecina con cara apenada, pero no pareci&oacute; recordarme, a que le diera los papeles para la viudedad, le d&iacute; el p&eacute;same cosa que ella me agradeci&oacute;. No quiero ser malo, pero me pareci&oacute; sentir un ligero alivio de no volver a escuchar aquel ruido. Aquella noche cuando me acost&eacute; lo hice con un relajamiento desusado, descans&eacute; mucho mejor hasta.... las seis! De nuevo el clic-clic, pero &iquest;c&oacute;mo era posible? El inconfundible ruido contra el lavabo, &iquest;habr&iacute;a venido desde la tumba a castigar por ese alivio que hab&iacute;a sentido por su desaparici&oacute;n? Pero lo m&aacute;s sorprendente fue cuando asomado a la ventana vi salir a mi vecina de negro del brazo de su malencarado marido.No entend&iacute;a nada, hasta que aquella ma&ntilde;ana en la oficina tras el desayuno en la cafeter&iacute;a de Marcela vi algo que me sigui&oacute; sorprendiendo. Confieso que me tom&eacute; una copa de co&ntilde;ac a ver si me animaba, pero eso no fue lo suficiente como para que viera doble. All&iacute; ten&iacute;a a mi vecina multiplicada por dos de negro riguroso, ven&iacute;a a entregar la viudedad...pero la que ven&iacute;a con ella era su hermana gemela a quien se le hab&iacute;a muerto un par de d&iacute;as antes su marido. &iexcl;Ahora lo comprend&iacute; todo! Yo hab&iacute;a matado "virtualmente" a su marido.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siguieron los ruidos, pero aquel vecino malencarado ten&iacute;a un coraz&oacute;n muy d&eacute;bil, le ten&iacute;a mucho cari&ntilde;o a su cu&ntilde;ado, era su compa&ntilde;ero de paseos y quince d&iacute;as despu&eacute;s tambi&eacute;n le acompa&ntilde;&oacute; en su camino a la tumba. De nuevo estuvieron las dos gemelas a arreglar la otra viudedad, pero esta vez me mentalic&eacute; para que no me entrara el alivio. Aquella noche me acost&eacute; aunque algo escamado...y a las seis: clic-clic...pero esa es ya otra historia.</p></span></span><span></span>]]></description><pubDate>Thu, 30 Mar 2006 20:05:00 +0000</pubDate></item><item><title>De pie en el banco</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/032801-de-pie-en-el-banco.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/032801-de-pie-en-el-banco.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy <span style="color: #ff0000">Olga</span> sali&oacute; un momento para llegarse al Banco a ver si hab&iacute;a cobrado. Pero si es a&uacute;n pronto, le dije. No es que tengo que ver si mi exmarido ha ingresado el importe correspondiente y mi padre una cantidad que me suele regalar porque a estas alturas, con tanto gasto, no tengo un euro en la cuenta.Cuando regres&oacute;, not&eacute; que su cuerpo, habitualmente tan enderezado ven&iacute;a un tanto basculante y su cara m&aacute;s que un poema era una eleg&iacute;a. </p><p align="justify"><br /></p><p align="justify">-&iexcl;Qu&eacute; cara traes puesta! &iquest;No te han ingresado?- le dije.<br />-S&iacute; que tengo el dinero ingresado. No es eso.<br />-&iquest;Entonces?<br />-Mira, <strong>Generoso</strong>,&nbsp;he tenido que esperar un buen rato en la cola de la Caja. Detr&aacute;s hab&iacute;a uno, poco mayor que yo, trajeado, muy elegante y guapo. Empezamos a hablar y, como un pensionista con dos transferencias que estaba haciendo &nbsp;se entretuvo m&aacute;s de la cuenta, ya tuvimos tiempo de hasta caernos bien. Me dijo que si me apetec&iacute;a un caf&eacute;. Le dije que encantada. Pero cuando terminamos el fue caf&eacute; cuando aquel hombre tan simp&aacute;tico me sorprendi&oacute;.&nbsp; Sin&nbsp; ninguna raz&oacute;n aparente, al menos por mi parte, va y me dice: &iquest;d&oacute;nde te apetece que vayamos a tu casa o la m&iacute;a?&nbsp; Sin pensarlo mucho le tir&eacute; el caf&eacute; a lo largo y ancho de su corbata de seda y me fui sin mirarle a la cara. Pero &iexcl;qu&eacute; morro! &iquest;Por qu&eacute; todos piensan en lo mismo?- mientras me dijo esto me acarici&oacute; suavemente con los dedos y me miraba con cara de &ldquo;t&uacute; s&iacute; que eres distinto&rdquo;. </p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo pens&eacute; que conociendo a <span style="color: #ff0000">Olga</span>, su simpat&iacute;a y sus voluptuosidades, no era raro que todos pens&aacute;ramos en lo mismo, lo &uacute;nico era que yo no me atrev&iacute;a a dec&iacute;rselo.<br /><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 28 Mar 2006 14:55:00 +0000</pubDate></item><item><title>Andr&#xE9;s el porquero</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/032701-andres-el-porquero.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/032701-andres-el-porquero.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp; Hoy se ha notado el cambio de hora, cuando llegu&eacute; a la oficina a&uacute;n estaba oscuro y, no s&eacute; si ser&aacute; cosa m&iacute;a, la gente con la que me cruzaban semejaban, por sus lentos movimientos, zombis reci&eacute;n salidos de sus tumbas. A las nueve, un d&iacute;a m&aacute;s, abrimos al p&uacute;blico y ya estaba esperando con cara de pocos amigos Andr&eacute;s el porquero.</p><p align="justify">&nbsp;&nbsp; Andr&eacute;s es un pensionista irascible y malencarado que siempre viene con ganas de formar jaleo a la oficina e insultar a quien se le ponga por delante. Le dicen el porquero, porque a&uacute;n que yo lo he conocido siempre de pensionista, debi&oacute; tener en alg&uacute;n tiempo cerdos o tal vez sea porque el olor, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os que los dej&oacute;, le sigue acompa&ntilde;ando. Su hijo Andresito, de cerca de cuarenta a&ntilde;os, es una joya que alterna las temporadas en la c&aacute;rcel con la estancia en casa de su padre. Para el padre su hijo, un chorizo que si te descuida te deja sin los zapatos, es un pedazo de pan y la sociedad, en general,&nbsp;una maltratadora. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp; Me adelant&eacute; a <span style="color: #3300ff">Alberto</span>, ya que &eacute;ste y su nula paciencia, podr&iacute;an ocasionar una batalla campal en cuanto hablara con Andr&eacute;s.&nbsp; &Eacute;ste se me acerc&oacute; muy educadamente dese&aacute;ndome los buenos d&iacute;as, a los que respond&iacute; gratamente sorprendido. Luego, en la misma l&iacute;nea de educaci&oacute;n, me dijo si, por favor, le pod&iacute;a escribir un escrito, que &eacute;l me iba dictar,&nbsp;para llev&aacute;rselo al juzgado. Me puse frente al procesador de texto y &eacute;l empez&oacute; a dictarme:</p><p align="justify"><em>"Se&ntilde;or Juez del juzgado, Andr&eacute;s Calamacho padre de Andr&eacute;s Calamacho, le escribe la presente para indicarle que no est&aacute; nada de acuerdo con que lo haya tenido que citar en su juzgado. Todo ha sido por culpa del Gabino, el desgraciado municipal &eacute;se que le tiene man&iacute;a a mi Andresito desde que mi hijo le dio un sopapo en el colegio. As&iacute; que le advierto...</em></p><p align="justify">&nbsp;Mis dedos se detuvieron sobre el teclado, mientras Andr&eacute;s segu&iacute;a.</p><p align="justify"><em>que como insista en que vaya por all&iacute;, no me extra&ntilde;ar&iacute;a que su cacho de BMW tuviera algo m&aacute;s que unos simples rayones. Ya me est&aacute; resultando algo pesado y obsesionado con tanto citar a mi hijo, aunque la vez pasada la tom&oacute; conmigo, porque le dije un par de verdades bien merecidas y me mand&oacute; tres d&iacute;as al calabozo. Pero tranquilo que esta vez no pasar&aacute; eso porque unos amigos me van acompa&ntilde;ar y como se me ponga borde, no van a dejarle una mesa sana en su oficina..."</em></p><p align="justify">-&iquest;Qu&eacute; pasa?- me dijo el porquero, cuando ve&iacute;a que no escrib&iacute;a nada.</p><p align="justify">Con el pie quit&eacute; el enchufe del PC y &eacute;ste se apag&oacute;. Lo siento se ha estropeado- le dije. El porquero, contrariado y protestando por lo bajini, de lo malo que son los ordenadores se fue a otro sitio a que le escribieran la carta. Yo prefer&iacute; arriesgarme a que le pasara algo al disco duro, por el s&uacute;bito desenchufe, que acabar esa tarde compartiendo&nbsp;calabozo con Andr&eacute;s y Andresito.</p>]]></description><pubDate>Mon, 27 Mar 2006 17:55:00 +0000</pubDate></item><item><title>Un hombre previsor</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/032401-un-hombre-previsor.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/032401-un-hombre-previsor.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp; Lo conoc&iacute; hace ya muchos a&ntilde;os, al poco de incorporarme&nbsp; a la oficina, era el vecino de la casa de al lado, un abogado ya jubilado de trato exquisito y muy educado. Yo lo ve&iacute;a siempre de paseo por la calle con su mujer del brazo. Un d&iacute;a se acerc&oacute; por mi oficina. Tras saludarle me dijo que ven&iacute;a a recoger los papeles para solicitar una viudedad. Y al preguntarle de quien, me sorprendi&oacute; dici&eacute;ndome: es para mi mujer. Como advirti&oacute; mi cara de sorpresa me explic&oacute;, que &eacute;l siempre hab&iacute;a llevado los papeles de su casa y su mujer no entend&iacute;a nada de ello. Por lo que ten&iacute;a una carpeta donde le dejaba toda una serie de instrucciones para ella en el caso de su fallecimiento. Dentro de esa carpeta guardar&iacute;a la solicitud de viudedad con las fotocopias incluidas, s&oacute;lo preparadas para entregarlas en mi oficina. Me sorprendi&oacute; aquel buen hombre que mostraba el cari&ntilde;o por su mujer de esa manera.</p><p align="justify">&nbsp; De vez en cuando me preguntaba si hab&iacute;a cambiado el modelo de solicitud. Cuando se enter&oacute; que hab&iacute;a cambiado, a&ntilde;os despu&eacute;s, pidi&oacute; una nueva para tenerla preparada. Un d&iacute;a vi por la ventana un coche f&uacute;nebre&nbsp;que se deten&iacute;a junto a la casa del vecino. Preguntando a <span style="color: #3300ff">Alberto</span> que no se le escapaba nada, me coment&oacute; que se hab&iacute;a muerto la mujer del abogado. Efectivamente, lo vi caminar despacio tras el coche con los hombros hundidos por la pena. </p><p align="justify">&nbsp;&nbsp; Aquella tarde, ya anochecida, cuando sal&iacute; de trabajar, no pude dejar de mirar a la ventana iluminada de su sal&oacute;n. Lo pude ver a su trav&eacute;s con una carpeta en sus manos, reconoc&iacute; la solicitud de viudedad que tras hacerla trizas, con los ojos iluminados por las l&aacute;grimas, y la ech&oacute; al fuego. Mirando&nbsp;el humo que sal&iacute;a por la chimenea escalando hacia las estrellas, no s&eacute; si ser&iacute;a&nbsp;imaginaci&oacute;n m&iacute;a, pero me pareci&oacute;&nbsp;ver que dibujaba corazones en la noche.</p>]]></description><pubDate>Fri, 24 Mar 2006 17:57:00 +0000</pubDate></item><item><title>El anillo encogido</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/032301-el-anillo-encogido.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/032301-el-anillo-encogido.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si alguien cae bien a los visitantes de mi Oficina, esa es <span style="color: #ff0000">Olga</span>. A los hombres por su aspecto y voz sensual, que usa con habilidad, y a las mujeres porque cuando las atiende es capaz de que sientan que es una m&aacute;s de ellas. Por ello no es extra&ntilde;o ver su mesa de trabajo rodeada de tres o cuatro mujeres cual si de mesa camilla se tratara.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span style="color: #ff0000"> Olga</span> es capaz de ponerse en la situaci&oacute;n de su interlocutora pero ese exceso de asertividad le crea alg&uacute;n que otro problema como le ocurri&oacute; con Macaria. Macaria es una mujer que acaba de cumplir cuarenta a&ntilde;os aunque su imagen avejentada deja por embustero su DNI. Es de esas personas que parece que atraen todas las desgracias a su alrededor y eso a <span style="color: #ff0000">Olga</span> le daba mucha pena. Su marido estaba enfermo del coraz&oacute;n hac&iacute;a a&ntilde;os y su escueta pensi&oacute;n ten&iacute;a que completarla ella trabajando de limpiadora en distintas casas. Ten&iacute;a tres hijos peque&ntilde;os de 2 a 9 a&ntilde;os, cuyos cuerpos por variadas roturas de hueso hab&iacute;an sido recorridos por escayolas de pies a cabeza. Su hija mayor ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y se hab&iacute;a quedado embarazada, no sab&iacute;a muy bien de quien, pero Macaria ya dio los pasos oportunos para que se casara con uno de sus posibles padres y la boda estaba a punto de celebrarse ese s&aacute;bado. Macaria se quejaba a<span style="color: #ff0000"> Olga</span> de que hay que ver las pintas que iba a llevar a la boda con un vestido que se hab&iacute;a tenido que arreglar de una cu&ntilde;ada suya para la ocasi&oacute;n. El de su hija lo hab&iacute;a conseguido a trav&eacute;s de la familia de aquella soltera que se iba a casar con un extranjero al que conoci&oacute; por Internet y el d&iacute;a antes se muri&oacute; de un infarto.<br />&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando pas&eacute; por el lado de <span style="color: #ff0000">Olga </span>ten&iacute;a los ojos llorosos y m&aacute;s bonitos, si cabe, ante los lamentos de Macaria. No te preocupes-escuch&eacute; que le dijo- yo te voy a prestar un anillo de brillantes de mi abuela, que har&aacute; que destaques en la boda. Al d&iacute;a siguiente vino Macaria y <span style="color: #ff0000">Olga</span> le tendi&oacute; una diminuta cajita con el anillo prometido lo que hizo que Macaria emocionada llorara a moco tendido mientras abrazaba a Olga y le lagrimeaba toda su cara a chorros. La boda fue ese fin de semana como estaba prevista pero el problema vino el lunes. Macaria acudi&oacute; con la cara envuelta en lloros, estaba llegando a pensar si las arrugas de aquella cara no ser&iacute;an fruto de la erosi&oacute;n continua de sus l&aacute;grimas, en su dedo un anillo con una piedra violeta brillante que lanzaba destellos con la luz del fluorescente. &iexcl;No ten&iacute;a forma de sacarse el anillo del dedo! <span style="color: #ff0000">Olga</span> procuraba que no se le traslucieran las emociones, pero se le ve&iacute;a la cara l&iacute;vida.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A los dos d&iacute;as segu&iacute;a aquella peregrinaci&oacute;n de Macaria por la oficina con el brillante, dec&iacute;a que hab&iacute;a usado de todo jab&oacute;n, vaselina, grasa de caballo&hellip;pero que no hab&iacute;a forma. <span style="color: #ff0000">Olga</span>, nerviosa, tir&oacute; del &eacute;l hacia fuera pero no hubo manera, lo &uacute;nico que consigui&oacute; es que aquellas l&aacute;grimas, tan habituales ya en la oficina, surcaran de nuevo la cara de Macaria. Y as&iacute; sigui&oacute; la cosa hasta el lunes en que volvi&oacute; con aquel brillante, ya nos parec&iacute;a hasta normal verlo en aquella estropeada mano de olor a lej&iacute;a. El anillo no se hab&iacute;a movido un mil&iacute;metro. Entonces fue cuando, <span style="color: #3300ff">Alberto</span> el ordenanza, ya un poco harto de aquellas visitas intempestivas le dijo a Macaria que se pasara a &uacute;ltima hora y que probar&iacute;a primero a sac&aacute;rselo haciendo palanca con un destornillador y si no que vendr&iacute;a un ATS amigo suyo que, en caso negativo, le seccionar&iacute;a el dedo para que se lo pudiera sacar, luego s&oacute;lo tendr&iacute;a que llevarlo en un papel de aluminio al Centro de Salud para que se lo cosieran de nuevo. No s&eacute; si se lo tom&oacute; en serio, pero el caso es que sali&oacute; como una exhalaci&oacute;n de la oficina. A la media hora estuvo de vuelta, con la cajita y el anillo en su interior, que le tendi&oacute; a <span style="color: #ff0000">Olga</span>, agradeci&eacute;ndole el pr&eacute;stamo. No dijo c&oacute;mo pero en cuanto lleg&oacute; a su casa se lo pudo sacar. Cuando lo tuvo de nuevo en su mano, no me pas&oacute; inadvertido el movimiento de subida y bajada de los orondos pechos de <span style="color: #ff0000">Olga</span> que indicaban un suspiro de alivio. S&iacute; puedo asegurar que nunca m&aacute;s le prest&oacute; aquel anillo a nadie m&aacute;s, tampoco nadie del pueblo, todo el mundo conoci&oacute; la aventura, se hubiera atrevido a ped&iacute;rselo.<br /></p>]]></description><pubDate>Thu, 23 Mar 2006 15:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cuesti&#xF3;n de despiste</title><link>https://laoficina.blogia.com/2006/032201-cuestion-de-despiste.php</link><guid isPermaLink="true">https://laoficina.blogia.com/2006/032201-cuestion-de-despiste.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify" align="justify">Hoy ha sido fiesta local en el pueblo y no he trabajado, eso es bueno. Lo peor ha sido que no me he dado cuenta hasta que vi que no llegaba nadie a la oficina.</p>]]></description><pubDate>Wed, 22 Mar 2006 14:52:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
