Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.

Sequía administrativa

           Ya sé que este blog es como un átomo minúsculo en medio de la blogosfera, un rincón destartalado con olor a papeles y con el sólo ruido de las impresoras laser. Hay épocas en que la sequía de la vida administrativa se contagia a otros rincones como a este blog y me doy cuenta que las hojas que tengo entre manos carecen del romanticismo de las hojas de un baobab, por ejemplo. Y entonces me vuelvo cómodo, me dejo atrapar por la monotonía y hundirme en la miseria de la rutina. Pero en medio de ello quiero agradecer el ánimo y el apoyo incondicional a este blog de Abril. Para ella va dedicado este post.Guiño

03/06/2006 17:28 Autor: laoficina. #. Hay 2 comentarios.

Zoo loco

              Este era el título de un programa en blanco y negro, lógicamente, que echaban en televisión en aquellas larguísimas tardes de la  infancia en que no podíamos ni cambiar de canal. Y es que la situación que estamos viviendo en la oficina me lo está recordando y es que en el tiempo que llevo aquí nunca había visto tantos animales pululando por ella.            

              Ya son habituales las moscas, algunas verdaderas mosconas que nos acompañan tanto en verano como invierno con sus zumbidos monocordes. Tenemos un par de gatos intermitentes que aprovechan nuestro escuálido jardín para sus ratos de ocio o dormitar. Luego tenemos un ejemplar especial de salamanquesa que antes  se deslizaba por las distintas paredes de la oficina, hasta que pusimos un gran cuadro que ha tomado como guarida y en la que disfruta del solaz de su refugio. Un día sentí el revoloteo de un pájaro pensé si no sería alguna de las pajaritas de papel que hace Eduardo que hubiera empezado a revolotear, pero no un gorrión se había colado hasta dentro, finalmente logramos conducirlo hasta la ventana para que se fuera. Pero parecía que le han encontrado gusto  ya que al día siguiente se coló otro gorrión, éste se escondió tras un armario que tuvimos que mover para que se fuera.   

                Lo último ha sido un enjambre de abejas que se instaló tras una ventana aprovechando una rendija en la pared y allí estaban todo el día revoloteando, impidiendo que abriéramos la ventana. Hoy hemos llamado a una empresa antiplagas que se ha encargado, con mucho cuidado de echarles un veneno que ha terminado con todas ellas. Me ha dado cierta pena pero algo tengo claro de haberles presentado un requerimiento invitándoles a irse no me hubieran hecho ningún caso.

07/06/2006 15:53 Autor: laoficina. #. Hay 2 comentarios.

Ocarina

     Tenía un apellido sonoro, Ocarina, que hacía que nadie supiera su nombre. La primera vez que lo vi por mi oficina apareció con una baja médica, tenía un problema de riñón. Desde entonces las visitas de aquel hombre joven, no llegaba a cuarenta años, y fuerte con ojos transparentes como el cristal se hicieron habituales trayendo los partes de confirmación. Aquel aspecto externo sano desmentía el grave problema que tenía por dentro que lo llevó a que le dieran una incapacidad. Cuando le dije lo que le había quedado, una verdadera miseria, aquellos ojos cristalinos adquirieron más brillo: el de la pena del que no puede llorar y ya dejé de verlo por allí.

      No volví a saber nada de él, hasta que meses después una hermosa mujer de carnes apretadas y pechos desatados acudió por allí, su mirada de cristal me recordaba. Enseguida supe a quien cuando me dijo que era hermana de Ocarina a quien recordaba muy bien. Me contó la segunda parte de la historia. Alguien le había dicho a su hermano que en algún recóndito lugar por una fuerte suma de dinero le trasplantaban un riñón. El deseando abandonar ese problema que le lastraba decidió jugárselo todo a una carta y decidió ganar un dinero que no tenía uniéndose a un par de sujetos que iban a llevar un alijo de droga. Siguiendo esa racha de mala suerte que la vida le escribía, la policía abortó la operación, los otros dos escaparon pero él acabó en la cárcel. Estaba en la enfermería de la prisión porque su problema con el riñón se había agravado. La hermana me pedía el traslado de la pensión a una cuenta en otra provincia, porque para colmo lo habían encarcelado muy lejos, aunque confiaba que en unos meses lo acercaran.

     Pero no duró tantos meses, unas semanas más tardes aquella mujer volvió por allí, pero esta vez con una partida de defunción en que el funcionario del juzgado había escrito con una gran H, Hocarina. Aquella mujer salió de allí con la mirada cristalina turbia por las lágrimas. El sueño de un nuevo riñón de Ocarina acabó tras un nicho de piedra basta. Muchas veces, por el pueblo, me cruzo con esa mujer de mirada de cristal y no puedo dejar de pensar que hay personas cuyos sueños mueren antes de surgir, quizás porque nunca la vida les permitió un mínimo sosiego.

10/06/2006 12:01 Autor: laoficina. #. Hay 2 comentarios.

Una misión especial

      Una mañana me llamó el Director: atento Generoso que acabáis de ser nombrado para una misión especial. Es la única minúscula oficina de toda España elegida para hacer de prototipo administrativo en la regulación de inmigrantes. Al día siguiente un enorme dossier me llegó con todas las instrucciones del proceso. Estuve encerrado en la oficina hasta las tres de la mañana imbuyéndome de todo aquello. Al día siguiente convoqué una reunión de las fuerzas vivas de la oficina, Alberto había ido a Correos y Eduardo se había dormido una vez más, así que sólo fue con Olga en un tête a tête o al menos eso quise imaginar. Ahora que me senté cerca...¡qué bien olía la joía!

     Aterrizando, entre los dos decidimos como sería todo el procedimiento que habría que aplicar el lunes siguiente y así se lo conté breve y simplemente a Alberto y Eduardo. Éste puso la misma cara que si le hubiera dicho que tendríamos una visita de la plana mayor de Marte. El lunes todos llegamos muy temprano, incluso Eduardo. Alberto, acorde con las circunstancias, había desempolvado un uniforme de ordenanza de su primera época que contenía más galones que la bocamanga de un almirante. No se podía mover demasiado porque le estaba un poco justillo, se ve que la buena vida le había engordado. Eduardo sentado en su mesa con cara de interesante optó por guardar las pajaritas de papel en el cajón,no quedaban muy bonitas sobre la mesa. Olga parecía que estaba esperando que en el proceso de inmigración llegara algún queje árabe. Se había puesto un vestido enormente ceñido por abajo que se abría por arriba, como una flor, pero no eran un par de pétalos precisamente lo que quedaban prácticamente al descubierto. Me costó separar la vista de aquellas "verdades" de Olga y me fui al despacho.

     En el despacho había montado yo mi centro de operaciones, tenía un monitor de televisión conectado con las cámaras de la televisión local que estaban grabando para tomar constancia de tan importante noticia para el pueblo, luego cederían las imágenes a las emisoras nacionales. Desde las nueve no separé la vista de la pantalla imaginando que llegaría gentes de distintos tipos y razas que vivían en la comarca. Pero a las diez y media no había entrado nadie. La cámara enfocaba un jardín vacío, Olga atuzándose, Alberto firme contra la pared sin mover una ceja y Eduardo perplejo con un sudoku pensando que era un crucigrama un poco extraño. A las doce seguía sin aparecer nadie. Cuando a las doce y media... me di cuenta de algo! En uno de los barridos exteriores de la cámara se detuvo en la verja de entrada y pude ver con claridad ¡el candado puesto!

     Salí corriendo del despacho a hablar con Alberto quien me dijo que con el uniforme tan elegante no iba a abrir el candado para mancharse el lustre de los zapatos y que le había dado las llaves a Eduardo, éste repuso que entendió que había que abrir la puerta de entrada pero que nada sabía de aquel candado. ¡Cómo iba a entrar nadie si el candado estaba cerrado a cal y canto! Abrimos finalmente y entraron cinco en el resto de la mañana, cuatro de ellos equivocados, pensando que allí se repartían bolsas de comida para inmigrantes. El Director me llamó al final de la mañana para saber cómo había ido todo. Le dije que la experiencia de "maravillas" y que ya le mandaría un pequeño documental.

     Lo que sí me salió caro fue toda aquella parafernalia porque tuve que sobornar con una mariscada al director de la televisión local para que suprimiera en el documental las imágenes del candado cerrado y cambiara las horas de llegada de los distintos inmigrantes. ¡Nunca más experiencias de éstas!

17/06/2006 13:01 Autor: laoficina. #. Hay 4 comentarios.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]